Sábado por la mañana, segundo tiempo del partido de la liga infantil. Tu hija de diez años va por el balón, pisa mal al cambiar de dirección y se queda sentada en el pasto agarrándose el tobillo. El entrenador le pone hielo de la hielera, ella llora un rato y a los veinte minutos quiere volver a entrar. En la camioneta, rumbo a casa, la pregunta de siempre: ¿esto se cura solo o hay que llevarla a que la vean?
En La Porte, entre el fútbol de los fines de semana, el americano de las secundarias y el béisbol de primavera, los golpes son parte de crecer. Casi todos se arreglan en casa; unos pocos piden revisión y algunos no pueden esperar. Aquí te ayudamos a distinguirlos.
Primero, lo que no puede esperar
Antes del hielo y las vendas, aparta estas situaciones:
- Llama al 911 si el niño perdió el conocimiento aunque sea unos segundos, tiene una convulsión, no puede mover un brazo o una pierna, no siente una parte del cuerpo, le cuesta respirar o recibió un golpe fuerte en el cuello o la espalda. En un golpe de cuello no lo levantes ni le quites el casco: deja que lo muevan los paramédicos.
- Ve a una sala de urgencias si el hueso se ve torcido o fuera de lugar, si sale por la piel, si el dolor es tan fuerte que no deja que lo toques, si escuchaste un crujido en el momento del golpe y la zona se hinchó enseguida, o si los dedos de la mano o del pie se ven pálidos, azulados o se sienten fríos.
Son señales de posible fractura o de una lesión que necesita imágenes y atención inmediata.
Golpes en la cabeza: la regla es salir del juego
Un casco de americano no evita una conmoción cerebral, y no hace falta un choque espectacular: un cabezazo entre dos jugadores en el fútbol, un pelotazo en el béisbol o caer de espaldas y pegar la nuca contra el suelo pueden sacudir el cerebro.
Según el programa HEADS UP de los CDC, después de un golpe en la cabeza pon atención a esto:
- Dolor de cabeza que va en aumento o no se quita
- Vómito, sobre todo si es más de una vez
- Confusión, no reconoce a la gente o no sabe dónde está
- Mucho sueño o le cuesta despertar
- Habla arrastrada, mareo, problemas de equilibrio
- Una pupila más grande que la otra
- Cambios de conducta: está irritable, raro o "no es él"
Con cualquiera de estas señales, ve a una sala de urgencias, o llama al 911 si empeora rápido. Aunque parezca estar bien, la regla con un golpe en la cabeza durante el deporte es clara: ese día ya no vuelve a jugar. En Texas, los equipos escolares tienen que sacar del partido a un jugador con sospecha de conmoción y pedir una autorización médica antes de que regrese.
Torceduras y esguinces: qué hacer en casa
Un esguince ocurre cuando los ligamentos, las bandas que unen un hueso con otro, se estiran o se rompen en parte. En niños que juegan, lo más común es el tobillo; luego la rodilla, la muñeca y los dedos que reciben el balón.
Si el niño puede apoyar el pie, la hinchazón es moderada y no hay ninguna de las señales de alarma de arriba, en casa funciona lo que se conoce como reposo, hielo, compresión y elevación:
- Reposo. Nada de correr ni de entrenar mientras le duela. No hace falta inmovilizarlo por completo, pero sí dejar que el ligamento descanse los primeros días.
- Hielo. Una bolsa de hielo o de verduras congeladas envuelta en una toalla, unos 15 a 20 minutos cada pocas horas durante los primeros dos días. Nunca hielo directo sobre la piel.
- Compresión. Una venda elástica ayuda a controlar la hinchazón. Que quede firme pero no apretada: si los dedos se ponen fríos, morados o hormiguean, aflójala.
- Elevación. En el sillón, con el tobillo sobre dos almohadas, más arriba que el corazón.
Para el dolor, pregunta al equipo médico qué le conviene según su edad y peso; no le des medicamentos de adultos.
Cada día debería amanecer un poco mejor; con una torcedura leve suele caminar normal en una a dos semanas.
Cuándo conviene una revisión
No todo lo que necesita atención es una emergencia. Tráelo a revisar si:
- A los dos o tres días no apoya el pie o sigue cojeando igual que el primer día
- La hinchazón o el moretón aumentan en lugar de bajar
- El dolor está justo sobre el hueso y no en la parte blanda de alrededor
- Siente que la rodilla o el tobillo "se le va" o se le dobla al caminar
- Es la tercera vez en la temporada que se tuerce el mismo tobillo
Ojo: los huesos de un niño tienen zonas de crecimiento cerca de las articulaciones, y lo que en un adulto sería "solo un esguince" en un niño puede afectarlas. Si el dolor no cede, no lo dejes pasar con un "ya se le quitará". Si el equipo médico de la clínica ve que hace falta una radiografía, te lo dirá con claridad desde la primera visita.
Raspones, cortes y uñas: lo que sí resolvemos aquí
Los tachones del fútbol o la barrida en segunda base también dejan raspones llenos de tierra y cortes que no cierran solos.
- Un raspón grande, sucio o que empieza a ponerse rojo y caliente necesita una buena limpieza. Hacemos curación de heridas: lavado, desinfección, vendaje y seguimiento hasta que cierre.
- Si es un corte con los bordes abiertos o que sigue sangrando después de diez minutos de presión firme, probablemente necesita puntos. Hacemos suturas de heridas y, en niños o heridas pequeñas de la cara, a veces se cierran con pegamento quirúrgico o cintas, sin aguja.
- Los pisotones y los golpes repetidos al patear el balón son una causa común de uña encarnada en el dedo gordo de los jugadores de fútbol. Si el dedo está rojo, hinchado o con pus, revisamos y tratamos las uñas encarnadas con anestesia local.
Trae la cartilla o el dato de la última vacuna del tétanos, porque con heridas sucias es lo primero que preguntamos.
Una tabla rápida para la orilla de la cancha
| Lo que ves | Qué hacer |
|---|---|
| Torcedura, apoya el pie, hinchazón moderada | Reposo, hielo, compresión y elevación en casa |
| No mejora en dos o tres días o cojea igual | Revisión en la clínica |
| Raspón sucio o corte que no deja de sangrar | Curación o puntos en la clínica |
| Golpe en la cabeza con vómito, confusión o mucho sueño | Sala de urgencias |
| Hueso torcido, crujido con hinchazón inmediata, dedos fríos o pálidos | Sala de urgencias |
| Pérdida de conocimiento, convulsión, golpe en el cuello o no mueve una extremidad | 911 |
Antes de la próxima temporada
Muchas torceduras repetidas vienen de un tobillo que nunca terminó de recuperarse. El examen físico deportivo que piden la escuela o la liga es un buen momento para contarnos qué lesiones tuvo tu hijo el año pasado: si se torció el tobillo dos veces o tuvo un golpe en la cabeza, dilo aunque ya no le duela. Trae el formulario del equipo y lo completamos durante la visita.
También ayuda calentar antes de cada partido, usar tachones de su talla (los heredados del primo a veces no sujetan el pie) y no esconder el dolor para no quedarse en la banca.
Si vienes después del partido
Atendemos a niños y adultos en Spencer Highway, en el 77571, sin cita o llamando para agendar al (346) 222-1006. Si llegas con el uniforme lleno de pasto y un tobillo que no mejora, el equipo médico de la clínica lo revisa y te explica en español los cuidados en casa y cuándo puede volver a jugar. Y si le recetan algo, compras ahí mismo lo que recetó el equipo médico en nuestra farmacia, para que el niño se vaya directo al sillón con el pie en alto.





